Mendoza
Sólo un colegio local aplica métodos para chicos talentosos
El Norbridge tiene la misma currícula que el resto pero emplea otras herramientas con los alumnos “brillantes”.
18-05-2009
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Natalia Sosa Abagianos nsosaabagianos@diariouno.net.ar
Los niños superdotados, talentosos, prodigio o brillantes representan apenas el 2% de los chicos en edad escolar porque cuesta identificarlos, ya que la mitad de ellos son catalogados como problemáticos o con bajo rendimiento educativo. En teoría, ese porcentaje abarcaría a unos 5.000 alumnos si se considera la matrícula total de Jardín de Infantes y la primaria de Mendoza. Esto no quiere decir que en la práctica se haya detectado ese número de casos.
En general, la mayoría posee ansias de conocimiento, como Juan (7), con un coeficiente intelectual de 155, que a los 4 años ya sabía leer y escribir, sacar cuentas y armar historias con principio, nudo y desenlace.
Para identificarlos, la Organización Mundial de la Salud estableció un concepto que abarca a quienes poseen un coeficiente de más de 130 medido por un test de inteligencia.
Las últimas investigaciones del campo de la inteligencia coinciden en que estos chicos no deben ser educados en centros exclusivos, separados de sus pares de la misma edad. Pero las escuelas a las que concurran –ya sea públicas o privadas– tienen que contar con estrategias especiales para contenerlos dentro de su proyecto institucional. Entre ellas resalta su detección, la flexibilización curricular, la adaptación de los contenidos académicos, el funcionamiento de talleres especiales y la disponibilidad de personal capacitado en esta materia.
En la actualidad hay sólo un colegio privado de primaria y secundaria que reúne estas características, al margen de otros intentos que quedaron en el camino, según los datos del Gobierno. Se trata del Norbridge que funciona desde 1994 en coordinación con la Fundación Ricart, la cual arribó a la provincia con una propuesta educativa que incluyó el Centro de Alto Potencial Intelectual.
En este establecimiento enseñan la misma currícula que en el resto de las escuelas. La diferencia es que poseen métodos que permiten trabajar en el aula con los estudiantes talentosos sin necesidad de tenerlos que adelantar un año en el cursado, algo que ya no recomiendan los educadores y especialistas en psicopedagogía.
Incluso hay estudios que demuestran que la presencia de estos alumnos eleva el nivel de motivación y rendimiento de sus compañeros, siempre que se sepa guiar esta situación de manera positiva.
Si surgen chicos con estas características, los docentes forman subgrupos de aprendizaje para incentivar a todo el grupo dentro del curso (en promedio de 22 alumnos). Se enseña el mismo tema pero de una manera más compleja para unos pocos con el fin de fomentar su desarrollo intelectual.
Los más pequeños aprenden inglés desde los 2 años y los más grandes participan en olimpíadas de matemática, geografía o historia en diferentes países.
La clave es la detección precoz
Hacer un diagnóstico a tiempo puede evitar que estos niños caigan en síndromes como bajo rendimiento escolar y desmotivación ante la falta de atención a sus requerimientos educativos.
Su detección se concreta a través de un test de inteligencia que debe ser tomado por un profesional ya que ellos son capaces de rendir mal intencionalmente al darse cuenta de que están bajo análisis. En Mendoza, sólo una asociación –el Centro Neurocognitivo Infantil– trabaja en contacto con el Centro para el Desarrollo del Alto Potencial, de Buenos Aires.
De todas maneras, se da una tendencia mundial que deja de lado estos parámetros para darles paso a las pruebas de rendimiento en diferentes áreas, que incluyen la socialización. Aquí suele observarse la relación con sus pares y su tendencia al liderazgo, explicó la psicopedagoga Cecilia Affronti, especialista en esta temática.
Emocionalmente, necesitan la misma atención y en el aspecto intelectual hay que estimular sus capacidades pero dándoles lo que pidan y no más.
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Los niños superdotados
Mitos y verdades
Hoy se sabe que los Einstein y Picasso aparecen en el mundo una vez cada un millón y que ellos, quizás, tienen personalidades inusuales. Sin embargo, existen miles de niños excepcionalmente capaces, que están dotados de una elevada habilidad intelectual, de un gran nivel de creatividad y de una fuerte necesidad de aprender. Estos niños y jóvenes no tienen por qué ser capaces de leer a los tres años, ni ser físicamente ineptos o emocionalmente inestables. Son tan diferentes entre sí como aquellos que no son superdotados.
Pueden presentar una disincronía interna y social. La primera se da por la diferencia en aspectos como la madurez lingüística superior comparada con la motricidad fina (esperada por su edad cronológica), o comparando el desarrollo afectivo, surgiendo intelectualizaciones. En la segunda, o bien tiene amigos de su mismo nivel de razonamiento pero mayores que él, o bien amigos de su misma edad que no comprenden o les aburren sus juegos y chistes.
Es difícil para los padres enfrentarse a las diferencias entre la habilidad precoz del niño y su edad cronológica, teniendo una serie de interrogantes acerca de los estereotipos positivos y negativos del superdotado, observándose que la mayoría prefiere tener un hijo “normal”, aunque para varios resulte una promoción social el tener un hijo así (por un tiempo).
En la escuela, existen altos porcentajes de fracaso escolar porque la falta de desafíos y motivación producen tendencias hacia la pereza, apatía y abandono intelectual. Esta problemática surge porque debe adaptarse a un medio que no fue diseñado para él.
Desafortunadamente se demostró que un número significativo (en especial mujeres) no termina la secundaria y que un alto porcentaje no accede a la universidad, aunque triunfarían, probablemente con poco esfuerzo.
CualidadeS mÁS COMUNES
nLogran un habla no acorde con su edad cronológica, desde muy pequeños, con tonos y reflexiones adultas.
nPresentan una avanzada habilidad para la lectura y la escritura desde edades no habituales. Sobre todo de la primera, que es la que está menos atada a la edad cronológica.
nTienen capacidad intelectual general y habilidad académica específica.
nSon perceptivos, con una mente singularmente inquisidora. Presentan un acentuado poder de observación.
nTienen facilidad, aun desde la infancia, para el pensamiento y la reflexión abstracta y para la crítica.
nPoseen un sutil sentido del humor, voluntad para buscar nuevos conocimientos y no se distraen fácilmente.
nComprenden con facilidad la información y la recuerdan, y muestran logros excepcionales en alguna materia.
nTienen pensamiento creativo y productivo. Aplican los conocimientos de una asignatura a otra distinta. Generan soluciones ante los problemas.
nCuentan con excesiva energía, que se manifiesta a través de lo que podríamos llamar hiperactividad.
nPoseen aptitud para el liderazgo. Movilizan a otros a trabajar en temas que ellos proponen.
nTiene alta sensibilidad.
nDemuestran originalidad al combinar ideas, métodos y formas de expresión artística.
nInician, componen o adaptan juegos, música, discursos, etcétera, libres de la influencia de los padres o profesores.
nUsan materiales comunes para resolver problemas cotidianos.
nAprenden ejercicios físicos más rápido que sus compañeros.
nComparan sus logros en educación física con los de los demás.
nSe aburren fácilmente con tareas rutinarias.
nPrefieren trabajar independientemente y necesitan poca ayuda.
nRequieren estabilidad emocional y adultos seguros a su alrededor.
nSuelen resistirse a la autoridad si no está democráticamente orientada.
nPueden tener una ilimitada habilidad en un área determinada del conocimiento o del arte, como la música, la matemática, la física, la pintura o el deporte.
Los niños superdotados
Problemas que enfrentan
nEs común que desarrollen una serie de habilidades poco usuales para su edad y puede producirse un retraso en el desarrollo intelectual de no ser identificadas a tiempo, ya que se deja de potenciar estas aptitudes.
nPuede producirse un desajuste entre la esfera intelectual y las otras facetas de la personalidad a causa de un proceso acelerado de madurez mental. Esto porque su crecimiento cognitivo y social no es igual al resto de los niños.
nSi no desarrollan todo el potencial intelectual puede surgir un sentimiento de frustración que desemboque en un fracaso escolar.
nSuelen aparecer problemas de comportamiento de dos clases: la agresividad surge cuando el niño se revela, se niega a seguir reglas establecidas y da muestra de violencia verbal y física. En cambio la pasividad se presenta porque éste intenta abstraerse del mundo exterior y se crea uno de fantasía sin contacto social, es reacio a comunicarse y no se defiende si le pegan o insultan.
Primera infancia (0 a 6 años)
nTienen dificultades para hacer amistades porque generalmente sus intereses no coinciden con los de sus pares. A veces lo resuelven relacionándose con chicos más grandes.
nOtro rasgo particular es que plantean de muy pequeños el problema de los límites, de la vida, del tiempo (prehistoria, origen del mundo) y del universo. Sus padres se sienten diferentes al tener que afrontar estas situaciones ante planteos tan trascendentes para un chico de 3 o 4 años.
Segunda infancia (6 a 10 años)
nA esta edad existen dos tendencias: se aíslan del grupo de amigos o son los líderes de la clase. Pero la característica común es que les cuesta entablar una amistad para compartir sus experiencias. Su madurez intelectual les impide conocer a personas con sus mismas inquietudes.
nPor lo general tienen miedo a que los rechacen, lo que repercute en su trabajo académico porque rinden por debajo de sus posibilidades, algunos llegan a sufrir trastornos psicológicos porque no consiguen adaptarse en el colegio y otros llegan al fracaso escolar.
nLas niñas son tímidas y retraídas, con un sentido muy acentuado al ridículo, acatan las normas y en casa suelen mostrar una actitud agresiva o de tristeza.
nLos casos más graves suelen presentarse a partir de los 11 años.
En esta etapa, los síntomas más notorios pueden ser:
• Falta de esfuerzo o interés por hacer la tarea o trabajar en clase.
• Mal comportamiento.
•Baja autoestima.
•Actitud negativa en el colegio.
nLa nueva Ley Nacional de Educación no contempla la educación de estos chicos.
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Modelo. El Colegio Norbridge, de Ciudad, posee una matrícula de 595 alumnos, de los cuales 10% están becados.
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