Mendoza
Murió el reconocido cura Jorge Contreras
Dedicó su vida al trabajo con los más necesitados, en barrios tildados de peligrosos y en el desierto. A las 18 será el sepelio en Guaymallén. Piden que en vez de flores se lleven cajas de leche en donación.
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Gabriela Valdés gvaldes@diariouno.net.ar
El padre Jorge Contreras murió ayer a la tarde en el hospital El Carmen, de Godoy Cruz, y su deceso conmovió a gran parte de la comunidad mendocina, ya que su intensa labor social lo convirtió en uno de los sacerdotes más queridos de la provincia, incluso fuera de la comunidad católica.
Al cierre de esta edición, sus familiares y amigos lo velaban en la parroquia Virgen Peregrina, del barrio La Gloria, de Godoy Cruz, donde está previsto que hoy a las 16 se oficie una misa antes del sepelio, que se hará a las las 18 en el Parque de Descanso, en Guaymallén.
Una campaña espontánea hizo correr el pedido de que, en vez de flores, se lleven al velorio cajas de leche para donar.
Contreras tenía 83 años y padecía cáncer, según confiaron sus familiares a este diario. En los últimos tiempos, la enfermedad hizo metástasis en su columna y por esa razón el sábado le practicaron una extracción de líquido peridural, tras lo cual su cuadro general de salud se complicó.
“Se descompensó el sábado, luego mejoró y le hicieron transfusión de sangre en su casa. Se sintió un poco mejor, pero tenía dificultades respiratorias”, contó Viviana Contreras, su sobrina. Fue trasladado ayer al mediodía al hospital godoicruceño, donde falleció pasadas las 17.
Viviana dijo que el sacerdote estuvo consciente durante todo este proceso. “Hasta último momento se mostró pendiente de los demás, como siempre”, comentó.
Sus parientes y amigos coincidieron en que Contreras vivió su enfermedad con tranquilidad y paz. Este año fue hospitalizado dos veces: por una neumonía y por una complicación intestinal.
Desde el vicepresidente Julio Cobos y el gobernador Celso Jaque, al arzobispo José María Arancibia y toda la comunidad beneficiada por la tarea del sacerdote hicieron llegar su pésame.
Fue en esa iglesia donde el padre sentó su base de operaciones en su lucha permanente por los más necesitados. Su tarea fue reconocida hasta por devotos de otros cultos, por gnósticos, por ateos... por todos.
Sólo buenos recuerdos
Palabras de agradecimiento y de profundo respeto cosechó el padre Contreras en vida, y ayer, tras su deceso, las referencias cariñosas hacia él se multiplicaron entre sus amigos, parientes y conocidos.
“Tuvo mucha coherencia en su vida y su palabra –remarcó el capellán de la Penitenciaría, Roberto Juárez, impulsor de un libro autobiográfico de Contreras–. Siendo un hombre con cualidades intelectuales brillantes, el prefirió irse entre los pobres más pobres”. Sobre sus últimos momentos, comentó: “Venía apagándose y ya no caminaba. Era evidente que su cuerpo no podía sostener su poderoso espíritu. Mi último recuerdo hermoso: me dio su bendición”.
Encabezó marchas por los más humildes, fue mediador en conflictos de gremios con el Gobierno, caminó desiertos y barrios marginales. Un centro de salud y un libro le rinden honores, pero es seguro que su obra dejará huellas mucho más profundas en la historia de Mendoza.
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El peregrino del desierto
Los comienzos. Jorge Juan Augusto Contreras nació el 27 de abril en San José, Guaymallén. En 1962 se ordenó sacerdote. Su tarea evangelizadora lo llevó a barrios marginales y al desierto lavallino. Rinde justicia a esos años el título de su libro autobiográfico, Peregrino de arenas, que aceptó ayudar a escribir por insistencia de dos amigos.
Incansable. Fue capellán de la cárcel hasta los 80 años. Recibió del Congreso Nacional la distinción Mayores Notables Argentinos. La UNCuyo le otorgó el título Honoris Causa en noviembre del 2007.
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Despedida. En la iglesia Virgen Peregrina velan hasta las 17 los restos del cura.
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Adorado. El padre Contreras.
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