Ayer a la tarde en el Comando de la Octava Brigada, el jefe de Comunicaciones Institucionales, teniente coronel Carlos Alfonso, calificó el hecho de “grave, ya que se vulneró la seguridad de un regimiento”.
El jefe militar no descartó que quienes perpetraron el golpe hayan estado uniformados.
Alfonso explicó que para acceder al contenedor donde estaban los proyectiles en el polvorín, protegido por un montículo de tierra, cortaron un alambrado de aproximadamente 1,90m de altura utilizando pinzas específicas para eso.
El agujero que hicieron es de un metro de diámetro, razón por la cual se descarta que haya entrado un vehículo al lugar. “Puede que intervinieran varias personas”. Luego aclaró que el ingreso tiene que haber sido por atrás, pero no pudo especificar qué medio utilizaron. “En el Regimiento (de Infantería de Montaña número 16 de Uspallata) –aclaró– no entra ningún vehículo sin el debido control”.
No descartó que se haya hecho inteligencia previa; “además fueron muy selectivos al elegir el tipo de proyectil que necesitaban llevarse”.
Descartó de plano que llegaran hasta la sala de armas, “que se halla en otro lugar del Regimiento, con fuerte custodia”.