MADRID– Los principales responsables mundiales de la industria del petróleo no han sabido dar hasta ahora respuestas a la escalada imparable del precio del crudo, que se ha más que duplicado en un año, en un contexto de aún mayores subidas y de caída del crecimiento económico mundial.
Con el barril rondando los 145 dólares y la previsión de la compañía rusa Gazprom de que el precio llegue en breve a los 250 dólares, los presidentes de las multinacionales y los ministros de los grandes países productores dijeron más bien, en el Consejo Mundial celebrado esta semana en Madrid, que el precio no bajará.
Alegan que la producción se va encareciendo, sobre todo la extracción, localizada cada vez más en el subsuelo marino, lo que les obliga a incrementar sus inversiones, en un momento en que perciben la demanda del futuro inestable.
Por su parte, los principales Estados productores, agrupados en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), siguen haciendo oídos sordos a los llamamientos de los consumidores a que aumenten la oferta para responder a la creciente demanda y aseguran que hay suficiente.
Y no dejan de achacar la escalada a la especulación a la debilidad del dólar y a las tensiones geopolíticas, sobre todo en Irán.
Mientras, la economía mundial está embarcada en una crisis, causada por las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos pero agravada por los precios del crudo, que llevó en los últimos meses a la huelga a sectores dependientes del carburante como el transporte y la pesca en varios países de Europa.
La escalada del crudo también es una de las causas del incremento de los alimentos básicos, que pone en riesgo a países en vías de desarrollo y provoca revueltas en algunos de ellos.
La aerolínea Air France-KLM podría suprimir vuelos y líneas, según la prensa, mientras el presidente de la española Iberia dijo hace dos semanas que si el petróleo sigue subiendo, en otoño subirán los precios de los billetes de avión.
Además, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó previsiones nada esperanzadoras para los consumidores: cuando remita la crisis mundial, dentro de unos dos años, y la economía demande más petróleo, la oferta bajará.
Aunque algunos barones petroleros han alertado de que cada vez hay menos reservas, lo que lanza a algunas petroleras como la brasileña Petrobrás al mercado de los biocombustibles, muchos dejaron claro que los combustibles fósiles van a seguir dominando en el futuro.