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Inusual: la jefa de la DGE se presentó en la escuela del estudiante agresor
El caso del chico de la Scalabrini Ortiz que amenazó a una docente con “hacerla mierda” trascendió ayer al ser publicado por Diario UNO. La titular de la DGE leyó la nota y de sorpresa visitó al director.

Cecilia Amadeo
camadeo@diariouno.net.ar

Bastó que el caso tuviera repercusión mediática para que tomara el curso previsto por la normativa vigente. Tras ver la nota publicada ayer en Diario UNO en la que el director de la escuela Scalabrini Ortiz denunciaba presiones del gobierno escolar para revertir las sanciones que dejaron libre a un alumno que amenazó a una docente con “hacerla mierda”, la directora general de Escuelas, Iris María Lima, visitó de manera sorpresiva el establecimiento.

Luego de una conversación que duró una media hora la funcionaria le confirmó al directivo que se respetará la decisión tomada por el colegio. Así lo confirmó a UNO Alberto Spinello, director de la escuela godoicruceña, quien relató que “a media mañana apareció de sorpresa la directora general acompañada por el subsecretario de Educación (José Rivas). En un primer momento de la conversación la directora general me preguntó por qué el caso había salido a la luz a través de un medio periodístico, a lo cual le contesté que no creo que tenga que tener permiso para acceder al periodismo, y que esto no era más que el reflejo de lo que pasa habitualmente en las escuelas. La diferencia es que yo me animé a decirlo públicamente”.

Salvada la diferencia en cuanto al método, Lima le aclaró al director que “el tema lo manejó la supervisora (María Rosa García Valls, de la Sección IV) y que ellos (por la DGE) nunca le habían dado ni una indicación”.

Luego de ver todos los partes de amonestaciones del alumno agresor y las actuaciones llevadas adelante por el Consejo Escolar del establecimiento, Lima le pidió al director que le presentara un informe, documento que también le encargarán a la supervisora.

Según Spinello, la titular de la DGE le sugirió que en este caso “deberíamos haber trabajado aún más sobre el alumno con el servicio de orientación, a lo que le respondí que cuando son faltas de extrema gravedad como es una amenaza directa a un docente se necesita actuar de manera rápida y a veces no dan los tiempos para poder trabajar los temas armoniosamente y con detenimiento”.

Terminando la reunión, Iris María Lima dejó el compromiso verbal de que iba a respetar lo que se había decidido en la escuela.

Diario UNO intentó entrevistar a la titular de Educación para obtener su impresión de los hechos, pero sus múltiples actividades impidieron el encuentro.


Repercusiones
Spinello, que también es presidente de la Asociación Profesional de Directivos de Enseñanza Media (Aprodem), entidad que reúne a las máximas autoridades de las escuelas secundarias, señaló que con la publicación del caso recibió decenas de llamados de directores que atraviesan situaciones similares.

“Esto sirvió para abrir el debate en la búsqueda de alternativas para enfrentar estos problemas”, cerró.



El “desencuentro cultural” de alumnos y docentes

“La escuela es una institución del siglo XIX, con docentes formados en el siglo XX y alumnos del siglo XXI. Entonces, el desencuentro cultural es enorme”. La reflexión pertenece a una experimentada docente mendocina que perteneció al equipo de la Dirección General de Escuelas y que como muchos de los consultados por Diario UNO prefirieron reservar su identidad.

Este razonamiento tan gráfico explica por qué cada vez resulta más inmanejable el tema de la violencia escolar, puesta una vez más en el tapete con el caso de un alumno de la escuela Scalabrini Ortiz de Godoy Cruz, publicado ayer por UNO, que fue dejado libre tras numerosas sanciones y que finalmente siguió su curso tras la denuncia de los directivos de presiones por parte del gobierno escolar para reincorporarlo.

Todos coinciden en el diagnóstico: los alumnos deben permanecer dentro del sistema en pos de defender su derecho a la educación.

La convergencia también se extiende sobre otro punto fundamental: en este esquema de ‘contener sí o sí’, la escuela no está lo suficientemente preparada para tratar con chicos “revoltosos”.

Según Alejandro Castro Santander, psicopedagogo e integrante del Observatorio Iberoamericano de Violencia en las Escuelas, “necesitamos una respuesta educativa alternativa”.

Su propuesta, que es moneda corriente en otros países, es que los alumnos con problemas extremos, tanto de conducta como de aprendizaje, sean atendidos de manera separada para que luego puedan reinsertarse. “Hay experiencias en donde la misma escuela tiene aulas distintas donde el chico es contenido y reeducado, entonces pasa unas horas en este espacio y el resto del día con sus compañeros”, grafica el experto.

¿Pero acaso no es ésta la función que actualmente cumplen los gabinetes psicopedagógicos?
Santander aclara que la misión de estos espacios “está más relacionada con lo asistencial, como si fuera un consultorio. Yo creo que los psicólogos y psicopedagogos también deberían tener funciones preventivas”.

A tono con este razonamiento, otra docente de carrera que fue directora de una escuela, supervisora y llegó a ocupar un alto puesto en la DGE sugiere que el “sistema educativo debería hacer hincapié en los servicios de orientación. Por ejemplo, se debería hacerle al chico una buena entrevista antes de ingresar para poder hacer un pronóstico y así preparar una estrategia de atención antes de que vengan los problemas”.

La cuestión a dilucidar es ¿qué hacemos en tanto? La respuesta estaría en generar un sistema de normas de convivencia y de sanciones que sea claro, amplio y consensuado.

Para Santander, “en todas las épocas la sanción ha tenido una función educativa. Hoy, la sanción no es un castigo: un día de suspensión es un día para quedarse viendo TV”.

Este mínimo normativo de convivencia debería estar acompañado, siempre siguiendo el razonamiento de Santander, por un plan de convivencia, “una especie de manual de procedimiento que indique claramente qué se debe hacer según el caso”.

En tanto, para Amalia Vergara, directora de la Escuela Normal y miembro de la Asociación Profesional de Directivos de Educación Media (Aprodem), el Régimen de Convivencia plasmado en la Resolución Nº604/02 de la DGE es suficiente.

Según Vergara, la clave está en respetar los procedimientos estipulados por la DGE.

“Por supuesto que existe la presión del gobierno escolar para que el alumno continúe en el establecimiento, por eso hay que seguir correctamente todos los pasos formales para resguardar la autoridad del docente”, agregó.



Marcha atrás. El alumno que quedó libre tras amenazar a una profesora concurría a la escuela Scalabrini Ortiz.

Agresión a una profesora. Una imagen del video que se usó como prueba para expulsar a un alumno en una escuela secundaria de Buenos Aires.


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