DiarioUno.com.ar
Mendoza
Domingo 1 de Junio de 2008  
 Estado del tiempo
 
Buscador Ed. Impresa  
Buscador avanzado
Tapa Impresa RSS SMS

Aumentar tamaño Reducir tamaño Enviar por mail Imprimir nota
Mendoza
La otra cara de la cárcel: madres que crían a sus hijos tras las rejas
Tal como fue reflejado en la película Leonera, en El Borbollón las mujeres reconocen que gracias a sus niños sobrellevan mejor el encierro. Para no sufrir el futuro despegue, los envían al jardín.

Laura Fernandez

Lucas nació dentro de la cárcel de mujeres de El Borbollón, tiene seis meses y le están saliendo sus primeros dientes. Su sonrisa es la razón de vivir de su mamá, para quien las horas son más amigables cuando juega con él. Su inocencia le da un toque humano al penal y enternece hasta a la más dura.

En la Unidad 3, en Las Heras, este bebé convive con 75 internas y 8 niños más de entre 4 meses y dos años.

A excepción de los momentos en que el claustro revoluciona a algunas y se arman peleas, el resto del tiempo transcurre como en cualquier casa: hay que cocinar, lavar ropa, recibir visitas y cuidar a los chicos. En esta crianza es donde tanto las madres como las tías postizas calman sus ímpetus y se entretienen con la inocencia de los pequeños.

“Aquí ninguna trata mal a su hijo. Incluso comparto celda con dos señoras, mi bebé es el único que duerme con nosotras, y ellas no se enojan si se despierta. Tienen paciencia, son comprensivas, porque hay algo que tenemos en común: todas somos madres”, cuenta Marcela (30), mientras mece en sus piernas a Lucas.

UNO es testigo de cómo el día transcurre con los chicos en un Centro Integrador Comunitario que está a 400 metros del penal y donde, de 9 a 12.30, comparten con los compañeritos del Jardín Manantiales. En total son 45 los “minialumnos” que se distraen con juegos didácticos. Mientras, en la unidad las internas asisten a clases y talleres.

Melani (19), procesada desde enero, tiene un chiquito de seis meses. Comenta que en la tarde se colocan frazadas en los pasillos para que gateen: “Les llenamos de chiches. Están contentos. Acá es como que estamos más pendientes, les hacemos manualidades, y ellos nos ayudan a que el tiempo se pase más rápido”.


La hora del adiós
Lo dramático es cuando cumplen los cuatro años y deben despegarse. Una costumbre es que desde los tres años permanezcan más tiempo afuera, al cuidado de un familiar.

Silvana hace 10 meses que está en prisión y tiene con ella a Jeremías, de un año y 11 meses.

Ella recuerda que le ha tocado ver cuando a los nenes les llega la hora de mudarse para siempre y comentó: “Es desgarrador. A mí me pasa que a Jeremías mi madre se lo lleva semana por medio, porque no quiero que se estrese. Cuando él no está ando triste. Es mi contención”, reconoce.

Marcela, además de Lucas, tiene a una nena de un año y nueve meses, que ya se acostumbró a estar afuera. “Cuando me la traen, después de un ratito se pone inquieta y llora que quiere irse. Es como mantener atrapada una mariposa con las manos e intentar no dañarla. Cuando la suelto, vuela”.


La clave: crecer juntos
Algunos cuestionan qué tan positivo es que el menor se críe tras las rejas, porque deben adaptarse a una rutina donde hay requisas, algunas internas groseras en el vocabulario y la irrevocable separación.

La alcaide del Cuerpo de Seguridad, Elsa Corina Barros, considera que los menores deben estar con sus madres, y para matizar lo traumático que puede ser estar detrás de las rejas es que abogó para que en marzo se estrenara el centro integrador.

“Para que las mamás confíen en que sus hijos están en buenas manos estoy consiguiendo un permiso para que conozcan el jardín”, dice.

La jefa del recinto admite que prefiere que sea así porque le tocó observar cómo los pequeños que sobrevivieron al incendio de Guaymallén tuvieron una notable mejoría cuando su mamá, que permaneció por un tiempo recluida, los visitó.

Considera que una mujer presa es doblemente juzgada, por la Justicia y la sociedad. Y opina que lo peor es que la comunidad las señala, pues los chicos son las víctimas: si quedan solos se ponen rebeldes, y si una vecina cuida a uno, es sindicado como en cuestión de riesgo. Son situaciones que acompañan al delito y ellos se llevan la peor parte gratuitamente.



La meta es fortalecer el vínculo

En los últimos 12 años se ha desarrollado un marcado interés por proteger a los niños que tienen derecho a permanecer con sus madres tras las rejas hasta los cuatro años, como lo estipula la Ley Nº24660 de 1996.

La jefa de educación de la Unidad 3 de El Borbollón, Ana Ruth Escobar, asegura que en el 2002 se profundizó el abordaje con programas para fortalecer la relación entre las internas y sus pequeños. Ese proyecto se llama “Vínculos fortalecidos, mis derechos protegidos”.

En el 2005 se adquirieron juegos para el patio y en marzo se compraron cunas y mudadores. El siguiente paso en Mendoza es contar con un pabellón maternal.

“La privación de la libertad produce el ‘síndrome de prisionización’, por el que algunas no se hacen cargo de su rol como progenitoras, delegan en sus compañeras esa responsabilidad. Entonces se interviene para recuperar el nexo. Se las invita a leer cuentos, coserle trajecitos a sus niños y que se preocupen de mantenerlos limpiecitos”, detalla.

Cuando cumplen 4, el plan prevé un egreso protegido, que consiste en aplicar el programa de maltrato infantil. Además, se hacen visitas domiciliarias para velar por la integridad física y psicológica de los chicos.



Distracción. Una de las madres que ayer contó a Diario UNO su experiencia juega con su hijo en el patio de la Unidad 3.

Murales. Detrás de esta reja hay carteles con las fotos de los niños en el jardín.

“Leonera”. En el último Festival de Cannes, el director argentino Pablo Trapero compitió por la Palma de Oro con una cinta que muestra a una interna –interpretada por Martina Gusman– que da a luz dentro de la cárcel y con locaciones reales grafica una realidad claustrofóbica. Su idea fue rodar mostrando diferentes tipos familiares. “Está la familia en la que nacés, la que construís y la de un grupo en el que realmente crecés”, aseguró el cineasta. El filme se estrenó el jueves en Buenos Aires, en Mendoza aún no hay fecha.


Institucional | Staff | Receptorías | Cómo Anunciar | Negocios Digitales | Contactos

© 2007 UNO GRAFICA. Todos los derechos reservados. Mendoza, Argentina