Mendoza
Fayad se lanzó de lleno a poner fin a la venta callejera
El intendente Fayad llenó de policías e inspectores los alrededores del Mercado Central, donde los comerciantes copan las veredas con sus productos. Hubo trompadas, insultos y tensión en la calle.
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Carina Pérez cperez@diariouno.net.ar
La decisión del intendente de Capital, Víctor Fayad, de terminar ayer con la venta ambulante en la zona comprendida entre las calles General Paz, 9 de Julio, España y Godoy Cruz, mediante un megaoperativo policial y municipal, dejó como resultado una jornada cargada de rabia, insultos, llantos histéricos y golpes de puño entre inspectores y comerciantes.
La jornada comenzó a las 6.30 con el desplazamiento de 200 efectivos policiales sobre la zona de conflicto. También fue interrumpido el tránsito de vehículos particulares ocho cuadras a la redonda, pero se permitió el paso de los colectivos.
El gran operativo fue motorizado por la Comuna, que, por su parte, convocó a la totalidad del cuerpo de inspectores de Comercio, a su Policía Vial y al flamante grupo de preventores del delito.
Esta estrategia tiene la intención de ocupar por anticipado los espacios que habitualmente usan los vendedores callejeros y, de este modo, evitar los roces que provocan siempre desarmar el puesto y decomisar la mercadería.
Pero poco duró el éxito del plan, porque si bien los vendedores –alertados por los medios de prensa electrónicos– se presentaron sin sus cargamentos para la venta, pronto empezaron a protestar a los gritos contra el gran procedimiento policial y comunal.
La primera en sentar su posición fue Isabel Luna, señalada como la presidenta de una agrupación que nuclea a los ambulantes. Muy alterada, la mujer indicó que muchas veces intentó comunicarse con las autoridades municipales para llegar a un acuerdo, sin tener éxito alguno. Además acusó a los inspectores de solicitar “coimas de $50”, cada sábado, para mantener el puesto de venta en la zona mencionada.
Concretamente, señaló al jefe de inspectores destinados a controlar la venta callejera, José Gulino, como responsable de esta actitud. El funcionario desmintió públicamente la conducta que le fue atribuida.
A su vez, Luna recordó que durante la gestión del intendente Eduardo Cicchitti se confeccionó una lista con los nombres de los vendedores más antiguos y se les permitió permanecer en la vereda a cambio de que mantuvieran la limpieza, donaran alimentos no perecederos para los comedores y no abarcaran más de un metro de superficie con cada mesón.
Sin embargo, los funcionarios consultados sobre este punto dijeron desconocer el trato. Incluso el director de Comercio, Fernando Larraya, aseguró que no existe resolución alguna que certifique esta situación.
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En detalle
6.30 fue la hora a la que comenzó el operativo, a cargo del comisario Enrique Cartofiel, de la Distrital Departamental. Por el Municipio estuvo al frente el subsecretario de Seguridad Ciudadana, Raúl Levrino.
200 efectivos de los cuerpos de Canes, Infantería, Investigaciones, Criminalística y Motorizada actuaron durante el operativo.
127 son los vendedores ambulantes registrados por el Municipio que trabajan en la vereda. Pero en total suman 257, porque muchos de los puesteros del persa ponen “sucursales” en los mesones callejeros.
Funcionario a las corridas
Mientras los distintos comercios aledaños optaron por no abrir sus puertas, aquellos que lo hicieron no sacaron la totalidad de las rejas por temor a las posibles pedradas contra las vidrieras de los negocios.
Después de las 10, la protesta alcanzó su punto más caliente cuando el jefe de los inspectores intentó mantener un diálogo con los vendedores ambulantes. Pero todo fue inútil: recibió insultos y amenazas, tras lo cual esquivó varios puñetazos.
Con el intento de José Gulino por escapar comenzó la corrida más escandalosa sobre calle 9 de Julio, por donde persiguieron al funcionario pero no lo alcanzaron gracias a la intervención policial y a que lo esperaba un coche con el motor encendido.
Después, los ambulantes siguieron con un variado menú de improperios contra el intendente: “¡Turco hijo de puta! ¡Culiado de mierda!! ¡Mentiroso!”.
Ya pasadas las 11, cuando dentro del grupo había diversas opiniones sobre los pasos a seguir, aparecieron por General Paz el subsecretario de Seguridad, Orlando Rosas, y el director de la Policía, Luis Parigi, con banderas de paz.
Tanto Rosas como Parigi escucharon a los protestantes y les pidieron formar una comisión que los represente, para sentarse a conversar con los funcionarios municipales en las oficinas de la Comisaría Primera.
Asistieron cinco vendedores y el director de Comercio de Capital, Fernando Larraya, y posteriormente se sumaría el subdirector de Seguridad Ciudadana, Raúl Levrino.
Los vendedores insistieron en su petición de quedarse en la calle, pero mejor organizados. Los funcionarios, por su parte, enfatizaron la decisión de habilitar un nuevo persa sobre la calle 9 de Julio al 1700.
El fin de las postergaciones
Desde que el intendente Víctor Fayad hizo pública su intención de terminar con la venta callejera, algunas circunstancias impidieron su ejecución.
Primero fueron las serias heridas que recibieron dos inspectores que intentaron levantar los puestos de la Terminal, hecho que lo llevó a solicitarle ayuda al ex titular de Seguridad Juan Carlos Aguinaga, y con quien avanzara sobre los vendedores del Hospital Central.
Luego vinieron las celebraciones por la Vendimia, con lo cual los efectivos estaban comprometidos con ese evento. Finalmente, ayer se concretó el procedimiento tan esperado por el jefe comunal.
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En pie de guerra. Ayer, durante la tarde, los vendedores ambulantes siguieron manifestándose en contra de la decisión de que los saquen de la vía pública.
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Agredido. El jefe de inspectores de Comercio fue insultado por ambulantes, que lo corretearon.
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