El encuentro realizado en un predio vecino al barrio Volcán Overo contó con todos los atractivos de los festivales de este tipo. Desde temprano el aroma de comidas típicas de montaña llenó el aire.
“Estas no son tortas fritas, son sopaipillas porque se hacen con levadura y la masa del pan”, explicaban al público en un stand muy concurrido porque las regalaban.
No mucho más allá los pasteles hechos por manos malargüinas cosecharon clientes durante gran parte del día, al igual que otras comidas como lechones y pollos.
También hubo competencias y números artísticos, todo gratis para que los puesteros disfrutaran tras meses de trabajo duro.