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Domingo 17 de Junio de 2007  
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Mendoza
“Me enamoré de Argentina”
Con extranjeros radicados en Mendoza, el consultor David English creó, junto a su amigo Carl Emberson, un grupo de empresarios y profesionales.

Gabriela Malizia
gmalizia@diariouno.net.ar

Preside el Club Expats (empresarios extranjeros), se apellida English y, aunque lleva en Mendoza cuatro años, el acento y el look lo delatan: David English (36) es estadounidense, nacido en Nashville, Tennessee, y se radicó en Mendoza tras el atentado a las Torres Gemelas.

Literalmente, vio a los aviones chocar contra las torres porque su oficina estaba a una cuadra del World Trade Center. Aquel hecho lo impactó profundamente y decidió que quería cambiar su forma de vida.

Cuando le preguntamos por qué eligió Mendoza para concretar el cambio, afirma llanamente: “Porque acá todavía existen valores humanos, no sólo materiales. Me gusta, aquí se respira aire de comunidad”.

Entusiasta, el joven empresario conoció Argentina en 1997 por una beca del Rotary y se enamoró del país. “Vine varias veces, me quedé un año en Mendoza en 1999; luego volví a Estados Unidos, pero siempre con el deseo de quedarme en Argentina”, relata.

La oportunidad se le presentó en el 2003, cuando un amigo de su hermano, el empresario Ward Lay (dueño de Pepsico y socio de Andeluna Cellars), decidió invertir en Argentina. “Ward sabía que yo conocía gente en Mendoza y me pidió algunos consejos y recomendaciones. Me di cuenta de que los extranjeros necesitaban tener una persona de confianza para realizar sus inversiones; sobre esa base, armé un equipo de abogados, escribanos, ingenieros agrónomos y otros profesionales para asesorar a las empresas extranjeras, toda gente confiable”, cuenta.

–¿Profesionales argentinos o americanos?
–Los expertos, casi todos, son mendocinos; excepto un holandés y una australiana que son consultores.

–¿Es importante el número de inversores extranjeros en este momento?
–Nosotros calculamos que son alrededor de 400 profesionales. Pero vienen cada vez más porque Mendoza es un lugar atractivo desde lo económico y lo humano. Muchos clientes nuestros tienen un capital reducido, 300 o 400 mil dólares, no millones, por tanto son personas físicas, no multinacionales, las que vienen a invertir.

–¿Todos empresarios del vino?
–No, hay gente que vino como yo, algunos a poner una revista; otros, un negocio de turismo o un restorán. Creo que tenemos una ventaja: no nos importa el qué dirán ni que nos tomen el pelo. Así que yo, por ejemplo, puse un cartel gigante en inglés frente al Aeropuerto... ¡No sabés cuánto se burlaron de mí!
–¿Somos demasiado conservadores?
–Bueno, muchos tienen esa idea de “mejor pájaro en mano que cien volando”; el mendocino se preocupa mucho por lo que piensan los demás y eso no le permite arriesgarse demasiado. Entiendo, porque en mi ciudad, en Estados Unidos, sucede algo parecido.

–Como bien reza el dicho, “nadie es profeta en su tierra...”
–Así es. Hace días hablaba con un mendocino que vive en Napa; él allá tiene más posibilidades porque sus conocimientos son valorados.

–¿Cómo nació el Club de Expats?
–Vi que la comunidad de extranjeros crecía pero no había contacto entre ellos. Por eso, decidí formar un club con el apoyo de Carl Emberson, el gerente de Hyatt, para ejecutivos o inversores que viven o tienen inversiones importantes acá y vienen a menudo a la ciudad. Ahora tenemos 250 personas en nuestra lista y 100 socios de todo el mundo, franceses, italianos, Karma, de Tíbet; españoles, americanos, canadienses, australianos, holandeses... El 15% son inversores que vienen a menudo a Mendoza, pero la mayoría vive aquí; hay gente de distintas edades, mujeres, hombres. El club ya cumplió 20 meses.

–¿Qué actividades desarrolla el club?
–Bueno, hacemos almuerzos en el Hyatt, un happy hour los segundos viernes de cada mes, una cena anual a beneficio de Grameen y varias veces al año en las bodegas o restoranes de los socios del club.

–¿Surgieron negocios del club?
–Negocios y amistades; me da mucha satisfacción decirlo. Algunos han evitado problemas, por las experiencias de los demás. Creo que estamos empezando a tener un poco de peso en la comunidad, en particular para defender nuestros intereses.

–¿Están de acuerdo con que exista una ley que delimite las posibilidades de los extranjeros para comprar tierras?
–No, creo que debe existir una ley clara sobre las propiedades, pero pareja para todos. Cuando uno empieza a definir todo por un grupo, finalmente se lo perjudica.

–Sin embargo hay tierras que se venden a extranjeros que, por una cuestión económica, jamás podría comprar un mendocino.

–Creo que si hay tierras con recursos naturales vitales para un país o tierras de frontera, el Estado debería ser el propietario o debería buscar alguna solución alternativa.

–¿Van a empezar a hacer lobby?
–Sólo si es necesario (se ríe). Por el momento comenzamos a formar lazos con el sector público, a invitar a nuestros almuerzos a los funcionarios para hacer que se escuche nuestra voz.

–¿Se puede saber qué hacen en esos almuerzos?
–Una cosa que hacemos seguro es ponernos de pie y brindar por Argentina. Tenemos dos banderas en todos los almuerzos: la de Argentina y la de la provincia de Mendoza.

–¿Algunos se nacionalizaron argentinos?
–Bueno, muchos se han casado con mendocinos. Lo que me gusta es que la mayoría se enamoró del país y de la gente, e hizo un verdadero compromiso. Es como una pequeña ola de inmigración cien años después.

–¿El club fomenta la idea de permanecer?
–Claro que sí. Al final del día todos concordamos en que Argentina es un excelente lugar para vivir. Un buen ejemplo de ese compromiso son las cenas de caridad; la comunidad extranjera tiene mucho para dar y muchas ganas de ayudar.



Personal

Nació el 30 de diciembre de 1970 en Nashville, Tennessee.

Signo: Capricornio.

Estado civil: casado.

Se graduó en Humanidades en la Universidad de Tennessee. Hizo un posgrado en Negocios en la Universidad Austral de Buenos Aires.

Es nieto de un petrolero, hijo de un consultor en marketing y hermano de un empresario naviero.

Su hobby favorito: trabajar en su oficina.

Cuando tiene tiempo libre, lo que más le gusta es comer asado con amigos, aunque todavía él no ha sido el asador.

Va al gimnasio todas las mañanas. Le gusta el vóleibol y disfruta de las conversaciones sobre negocios.


Vamos al grano

–¿Qué opina tu familia de tu radicación en Mendoza?
–Bueno, ellos me han visitado varias veces y creo que entienden por qué estoy acá. Me importan las relaciones humanas y ustedes tienen una verdadera comunidad. Eso no es común en Estados Unidos.

–¿En tu país también te ocupabas de inversiones?
–Siempre tuve negocios, pero asesorar en la parte inmobiliaria es nuevo para mí. Hice un MBA en la Universidad Austral en Buenos Aires. Creo que eso me da una perspectiva interesante, porque entiendo cómo se hacen los negocios en ambos países.

–¿Qué les parece tan atractivo de Mendoza a los extranjeros?
–Tiene muchos atributos: la gente, los recursos naturales, la economía es diversa, hay minería, turismo, vino, petróleo, agricultura...

–Después del atentado a las Torres Gemelas, ¿debiste hacer terapia para olvidar aquellas imágenes horribles?
–Vi cosas muy feas, gente muriendo, saltando en llamas del edificio... Pero ésta es mi terapia. Mi trabajo y vivir en Mendoza, en una comunidad que pone énfasis en el factor humano y no tanto en el dinero.

–¿Extrañás?
–Únicamente mi ciudad, a mis padres y a mis amigos; pero no volvería a vivir en Estados Unidos. Mis amigos no me entienden, porque en pesos gano un décimo de lo que podría ganar allá, pero yo no tengo muchas ganas de volver a vivir en mi país, con tantos problemas...

–¿Volvés algunas veces?
–Voy una vez al año, un par de semanas, para ver a mi gente querida.

–¿Qué te parece la política de Bush?
–Es un desastre. Después del 11 de setiembre tuvo la oportunidad de cambiar su política exterior e hizo todo mal. Es un hombre que antes de ser presidente nunca salió de los Estados Unidos. Tiene una mentalidad cerrada e intolerante.

–Al parecer, no sos republicano...

–No, soy demócrata; de hecho el ex vice de Clinton, Al Gore, es del mismo vecindario de mis padres.

–¿Cocinás, vas al cine, jugás al póquer?
–No quiero decir cosas típicas: la verdad es que siempre fue mi sueño tener mi propio negocio y vivir en Argentina. Por lo tanto estoy viviendo mi sueño. Eso es suficiente. Sin embargo, siempre dejo tiempo para juntarme con mis amigos y tomarme un buen vino. El resto del tiempo me gusta pasarlo tranquilo, en paz.


del Álbum familiar

Los Expats. Filippo Invernizzi (Avalon Communications), Ronald Benning (Salentein), Duncan Killiner (Cellar World), Olivier Ruhard (Oenos Wines), Martin Mendel (Mendel Properties), Emil de Balthazar (Primo Vodka), Monalisa Dizon (Alamo Hostel), Carl Emberson (Park Hyatt Mendoza), Ellen Hoffman (Posada Las Rosas), Peter Meuli (Finca los Amigos), Carolyn Gallagher (Uncorking Argentina Tours), Deborah Monteith (English & Associates), David Kingsbury (Gransud), Janalee Meldrum (Wines of Mendoza), Sergio Bunin (Tapaus) y Kelly Thornhill (Grapevine Tours).



Un expatriado feliz. En su oficina del edificio Gómez funciona la consultora y la sede del Club de Expats. Atrás, el típico paisaje mendocino.


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